No vengo aquí a agradar a nadie. No vengo aquí a haceros reír ni tampoco a haceros llorar. Simplemente vengo a desahogarme de todo y de todos. No puedo más últimamente con la situación. Son demasiadas cosas. Demasiadas razones para llorar y muy pocas para sonreír. Por eso, antes que llorar, prefiero escribir. Necesito una válvula de escape. Una salida a todo. Porque no es fácil vivir en un mundo en el que te critican hagas lo que hagas. Respires o no respires. A la gente ya no le importa eso. Ahora la gente lo único que quiere es hacer daño. Ahora la gente lo que quieres es ver lágrimas ajenas para ocultar las suyas propias.
Por eso estoy aquí, para no darles el placer de ver las lágrimas.
Temerario.
XVII.
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